El cloud computing o computación en la nube es una herramienta tecnológica que te permite acceder de forma remota a archivos almacenados, softwares y demás información sin necesidad de disponer de un servidor local o un dispositivo en concreto. Si has usado herramientas de Google Presentaciones, Hojas de cálculo y demás y plataformas como HBO ya has estado en contacto con la computación en la nube. En estas apps no necesitas descargar los archivos para visualizarlos o en caso de las herramientas de Google para trabajar con ellas.

Las ventajas que ofrece el cloud computing son las siguientes:

  • Costes más bajos ya que no es necesaria una infraestructura física.
  • Ahorro de espacio ya que los documentos se almacenan en la nube.
  • Permite tener toda la información centralizada.
  • Puedes trabajar de forma remota siempre que dispongas de conexión a Internet.
  • La capacidad de almacenamiento es ilimitada.
  • Costes de licencia accesibles a cualquier empresa.

Existen tres tipos de computación en la nube:

  • Pública: Esta variable de computación permite a un proveedor proporcionar recursos a quienes lo deseen ya sean particulares o empresas. El proveedor se encarga de gestionar los recursos y de su seguridad. El cliente por su parte se hace responsable del contenido que pretende subir a la nube, bien sea una copia de seguridad, archivos o cualquier otro documento o información. Este tipo se recomienda a negocios que no tengan intención de realizar una gran inversión de capital.
  • Privada: Este tipo es de carácter exclusivo y privado. Permite a la empresa diseñar las funciones según sus intereses. Las empresas o entidades que suelen usar esta vía son aquellas que tienen que cumplir una serie de términos y condiciones legales de acuerdo a la privacidad y protección de datos.
  • Híbrida: Como podemos deducir de su nombre, consiste en una fusión de las dos anteriores en la cual se publica contenido abierto y otro de acceso restringido. Este tipo de computación está en crecimiento debido a que puedes ir contratando los servicios que te sean necesarios según vayan surgiendo.

Según tus necesidades puedes optar por contratar alguno de estos tres servicios:

SaaS: Software como servicio, se hace gratuitamente desde la nube pero sus recursos suelen ser limitados.

PaaS: Plataforma como servicio, permite construir aplicaciones sin muchas complicaciones debido a las herramientas que te ofrece.

IaaS: Infraestructura como servicio, es el servicio más personalizado donde puedes alquilar herramientas como hardwares o servidores para transmitir y almacenar tus datos.

Para conocer cuál es el modelo más acorde a tu empresa debes saber que necesitas y cuales son las prioridades de tu negocio. Una vez lo tengas claro contrata sus servicios y benefíciate de sus ventajas.

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